En la Edad Media, las prácticas de baño eran marcadamente diferentes entre las clases sociales. Las clases altas podían disfrutar de bañeras de madera o piedra en sus hogares, donde podían relajarse y mantenerse limpios también disponía de hierbas aromáticas y jabones refinados. Estos baños eran una manifestación de riqueza y estatus.
Por otro lado, la clase baja tenía un acceso limitado al baño y generalmente se lavaba con agua fría en recipientes pequeños o con trapos húmedos, utilizaban jabones rústicos hechos de grasas de animal o vegetal y cenizas. La higiene era más precaria, por el coste que suponia el llevar y sobre todo calentarel agua. En las estaciones suaves o cálidas era común el baño en los ríos o estanques.
En las ciudades existían baños públicos que ofrecían servicios a todos los estratos sociales. Estos establecimientos permitían a las personas lavarse a cambio de una pequeña tarifa. Su uso era común y frecuente, eran lugares de socialización, donde la gente se reunía para charlar , compartir noticias, hacer negocios…y en algunos también encuentros amorosos, como lo atestiguan no pocas ilustraciones medievales
En resumen, el concepto de baño en la Edad Media variaba significativamente entre las clases altas y bajas, lo que sí queda claro es que se bañaban y el aseo en general era diario.
La historia no es como nos la cuenta la mayoría de las películas de Hollywood…






