(1081-1126)
Hija de Alfonso VI y Constanza de Borgoña, fue una de las figuras más notables y complejas del medievo hispano.
Con apenas seis años, su padre acordó su compromiso matrimonial con Raimundo de Borgoña, un noble emparentado con la poderosa abadía de Cluny, uno de los centros de influencia espiritual y política más importantes de Europa.
La boda se celebró en Toledo en 1095: Urraca tenía unos catorce años y Raimundo alrededor de veinticinco. Como dote, Alfonso VI les concedió el condado de Galicia, donde ambos gobernaron con corte propia, tomando decisiones políticas, impartiendo justicia y organizando la administración local.
Urraca acompañaba a su marido en la corte itinerante, y pronto adquirió un papel político propio, que se consolidó plenamente tras la muerte de Raimundo en 1107.
Del matrimonio nacieron Sancha (¿1095?) y Alfonso Raimúndez —el futuro Alfonso VII— nacido en Caldas de Reis (Pontevedra) hacia 1105.
Fueron doce años de matrimonio y de vida en el condado de Galicia, quizá los más tranquilos de su intensa existencia…
En 1109, ya viuda, contrae matrimonio muy a su pesar con Alfonso I “el Batallador”, rey de Aragón y Navarra.
Pero esa ya es otra historia.

