Éramos y somos la mitad de la población. Sin embargo, durante siglos, la historia de las mujeres apenas ocupó un lugar propio en los relatos históricos. No porque las mujeres no formaran parte de la historia, sino porque durante mucho tiempo fueron principalmente los hombres quienes tuvieron acceso a la educación, a las universidades y a los espacios desde los que se escribía y transmitía el conocimiento.
Y aquí surge una pregunta inevitable: si fueron ellos quienes contaron la historia, ¿no nos llegó también la historia de las mujeres a través del prisma desde el que ellos las vieron?
Durante siglos, las mujeres aparecieron en los relatos históricos principalmente como esposas, madres, reinas consortes, hijas o figuras secundarias. Sabemos mucho de lo que los hombres pensaban que una mujer debía ser, pero mucho menos de lo que las propias mujeres hicieron, pensaron, decidieron o quisieron.
Esto no significa que las mujeres no tuvieran poder ni capacidad de actuación. Significa que durante mucho tiempo no se les prestó la misma atención histórica. E incluso cuando aparecían en las fuentes, eran frecuentemente interpretadas desde categorías y valores construidos por hombres.
Quizá lo más importante sea que durante siglos no tuvimos una historia de las mujeres, sino mujeres dentro de una historia construida fundamentalmente por hombres.
Y esto comenzó a cambiar cuando las mujeres accedieron a los espacios de producción del conocimiento. Su llegada a las universidades y a la investigación histórica permitió formular nuevas preguntas, buscar nuevas fuentes y, sobre todo, cuestionar interpretaciones que parecían indiscutibles.
Historiadoras como Régine Pernoud contribuyeron precisamente a mirar la Edad Media desde otra perspectiva y a cuestionar la visión de una mujer medieval pasiva, sin capacidad de decisión y relegada exclusivamente al ámbito doméstico.
Quizá no se trate de sustituir una visión masculina por otra femenina, sino de algo mucho más importante: ampliar la mirada para que la historia deje de contar solo la mitad de la humanidad.
